Educación: una inversión segura para el desarrollo de una sociedad

Dicen que el desarrollo de un país se mide por la cultura de sus ciudadanos. Países como Finlandia, Singapur o la India así lo demuestran. Quizás no están incluidos, o no todavía, en el colectivo popular de “grandes potencias mundiales”, por que en la cabeza de todos siguen predominando Estados Unidos y China, pero en un futuro- no muy lejano- moverán el mundo.

El siglo XIX fue de los grandes ideales políticos, el siglo XX de la economía, y el siglo XXI del conocimiento y de la información. ¿Qué están haciendo estos países para perfilarse como súper potencias mundiales? Invertir en educación. Finlandia, por ejemplo, es uno de los países con la mayor tasa de escolarización y goza de poseer a los profesores mejor pagados del mundo, conseguir una plaza en la carrera de magisterio en las universidades finlandesas es todo un reto, pero bien vale la pena. China, por su parte, presume de tener los exámenes de acceso a la universidad más difíciles del mundo, y en la preparación de los alumnos para ello se involucra toda la familia. En Estados Unidos hay una gran cantidad de becas y préstamos bancarios que ayudan a los estudiantes a costearse sus propios estudios, con la promesa de que cuando ellos tenga un trabajo estable devuelva lo recibido y se continúe con la cadena de ayuda. La moraleja es: que la educación es un trabajo colectivo de todos.

La inversión más rentable, y capaz de combatir el inminente paso del tiempo y cualquier circunstancia económica, es la educación. No vivimos en un mundo igualitario, eso es cierto. No todos tenemos las misma posibilidades ni estamos en igual de condiciones, no solo en cuanto a recursos económicos, sino también a aptitudes mentales, físicas y emocionales.

Sin embargo, la solidaridad es uno de los valores más importantes que todos debemos cultivar, y un arma mortal contra la desigualdad que por naturaleza convive con nosotros. Si todos pusiéramos un granito de arena en ayudar a los demás, en creer e invertir en la educación de un individuo con excelentes aptitudes pero con pocos recursos estaríamos mejorando el desarrollo económico, social y hasta político de la sociedad que compone un país.

Se trata de dejar una huella que no borre el paso del tiempo, impulsar a esas generaciones con grandes talentos pero con pocas oportunidades. Devolver a la vida esas oportunidades que nos ofreció transformándolas en oportunidades para alguien más que busca sin descanso la excelencia.

La Fundación Dádoris se hace partícipe de este reto y busca ayudar a alumnos excelentes con bajos recursos por que creemos que de esta manera se construye una sociedad sólida, con principios y valores capaz de cambiar el mundo.

Sobre Érika Fernández Belsol