El mejor lugar para la formación integral, la universidad

En estos tiempos en los que se habla tanto de la Universidad, y desgraciadamente no muy bien, creo que es un excelente momento para romper una lanza en favor de ésta y destacar su papel más allá de las notas y de los expedientes.

Y es que a cualquier universitario que preguntemos cómo fue su paso por la Universidad, seguro que afirma que no sólo adquirió muchísimos conocimientos teóricos, sino que creció y se desarrolló como persona durante su paso por ella. La obtención de un título universitario no sólo implica una dosis grande de estudio sino también de socialización e interacción con gente que va a poner a tu disposición, de una u otra manera, las herramientas necesarias para conseguir un gran desarrollo profesional y personal.

Por ello, la Universidad es el lugar idoneo y fuente importantísima para obtener todo un conjunto de aptitudes, habilidades así como capacidades, sin soslayar, por supuesto, también un importante y fundamental conjunto de actitudes y talantes.

Respecto de las aptitudes, qué duda cabe que es el lugar imprescindible y necesario por el que se debe pasar para cimentar la base sobre la que construir un futuro laboral próspero. En este sentido y para mejorar esas aptitudes, hace ya casi una década, se implantó el plan Bolonia en la Universidad española. Con este plan se cuestionó la metodología y la transmisión del conocimiento al alumnado, dando como resultado una necesaria proactividad de los discentes y fomentando en ellos el trabajo en equipo, la constancia y la intensidad en el estudio más allá de las épocas de exámenes.

Y fue con este cambio, donde claramente se puede observar que también las actitudes juegan un papel fundamental en la obtención de un título universitario. La tenacidad, la iniciativa, el arrojo, la sinergia o la generosidad, por mencionar algunas, juegan papeles capitales en el día a día de un universitario. Con la suma de todas ellas, se consiguen mejores personas. Jóvenes que además de conseguir un título, se desarrollan en el ámbito personal. Por esto, la Fundación Dádoris entiende que las personas con talento no pueden perder la oportunidad de estudiar en la Universidad, con independencia de sus recursos económicos.

Todo lo que se ha descrito anteriormente sólo se puede lograr en la Universidad. Institución que ya desde su origen buscaba que los egresados fuesen personas que no sólo transmitieran a la sociedad lo aprendido, sino que lo hicieran con valores y con una actitud positiva para así beneficiarla como destinataria de esos conocimientos.

Observamos como el mercado laboral considera que un excelente profesional no es sólo aquél que posee grandes conocimientos sino también quien a su vez es una excelente persona y con actitudes positivas. En este sentido, se ha ido introduciendo el anglicismo “soft skills”, que hace referencia a esas capacidades que permiten a un profesional desarrollar mejor su trabajo. Entre otras, se encuentran la flexibilidad, el liderazgo o el trabajo en grupo. Y como no podía ser de otra manera, el lugar idóneo para adquirir tales capacidades es la Universidad. Siendo de los pocos lugares, por no decir el único, donde tal combinación puede alcanzarse.

Así pues, estaremos de acuerdo en que la Universidad influye muy positivamente sobre quien tiene la suerte de estudiar en ella. Siendo obvia la afirmación de que aquellas sociedades más avanzadas y prósperas cuentan con grandes universidades. No cabe la menor duda que la Fundación Dádoris es consciente de ello, de ahí el apoyo que brindan a esos jóvenes con talento que, una vez acaben sus estudios, devolverán con creces la ayuda recibida.

En definitiva, creo que debemos defender a capa y espada a la Universidad, buscar la excelencia en quien accede a ella y nunca disminuir su exigencia, porque de esa manera creceremos como sociedad y, en definitiva, nos haremos un gran favor a nosotros mismos.