Liderazgo: ¿Para qué?

En 1888 moría el Sr. HughFleming. Pastor de ovejas escocés que dejaba viuda y siete hijos. Uno de ellos, Alexander (el sexto) tenía en ese momento 7 años y un futuro incierto.  Su talento era excepcional pero quién sabe qué hubiera sido de él si no hubiera recibido la beca Kilmarnock Academya los 11 años.  Con esa mezcla de talento, esfuerzo y suerte, Alexander Fleming lideró un cambio en el curso de la historia, desde luego, el de millones de personas que sin su descubrimiento no seguirían con vida, no seguiríamos con vida. Una persona, con su liderazgo, personal, profesional, afectivo o filosóficopuede cambiar para bien – y para mal- el rumbo de la historia y de muchas personas.

En la Fundación Dádorisayudamos a jóvenes con probada excelencia académica en bachillerato y con dificultades económicaspara que sigan estudiando y accedan a la Universidad. En nuestro primer año de andadura, dimos 5 becas. En nuestro segundo año vamos a triplicar el número, hasta 15. Y queremos seguir creciendo con la ayuda desinteresada de muchos, con el liderazgo de muchos.

Algunas personas, sin duda con la mejor intención, nos comentan que esta no es la forma de resolver el problema: que son muy pocas becas, que no deberíamos ser nosotros –un grupo de particulares- quienes resolvieran el problema, sino el estado con los impuestos que pagamos. Sin ánimo de replicar, sino de explicar por qué hacemos lo que hacemos les decimos que nosotros no “pesamos” la ayuda, “contamos” a las personas que podemos ayudar y enfocándonos en personas excepcionales, ayudándoles financieramente y con mentoría, quizás podamos, humildemente, contribuir a que esas personas cambien el mundo.

No sólo queremos ayudar a estudiantes brillantes a que alcancen la excelencia académica que merecen, queremos ayudarles creando un entorno que les permita convertirse en líderes. Uno a uno. Si con nuestra ayuda uno solo de ellos (ojalá sean muchos más o todos) consigueser un líder, en cualquiera de los terrenos en los que se quiera desenvolver, habremos conseguido el éxito que perseguimos.

Para ello tendrán que escuchar, aprender, esforzarse y equivocarse, pero ante todo formarse como profesionales y como personas.  Por eso les pedimos que además de mantener un nivel de exigencia académico de excelencia, cultiven su faceta solidaria con un trabajo voluntario en tareas de educación. Queremos que sean también sujetos activos, líderes, en la transformación de otras personas gracias a la educación. Que lo sean y que lo sientan.  Sólo dando, se entiende de verdad el valor de recibir.

Un líder no sirve si no sabe servir a los demás. Suena a paradoja, pero como bien nos recordaba SM el Rey Don Felipe: “Mandar es servir”.

Cuando el poder para conseguir cambiar las cosas lo prestan, quienes lo tienen y lo prestan, quieren tener claro que será con el objetivo de mejorar la situación de todos y no el de la persona que lo recibe. Si surgen dudas, si la persona que lo recibe no está a la altura del reto, surge la desconfianza, el desapego y por ende, la frustración de todos: del líder y de los liderados. No resulta difícil entender esta situación cuando se analiza la situación política en España actualmente.

Queremos que nuestros becarios sean líderes.Es cierto que la excelencia necesita de los equipos y que nadie llega solo a ninguna parte ni puede hacer nada auténticamente relevante. Pero también es cierto que los líderes, individuos, son los que movilizan a las personas para que juntos consigan más de lo que por separado hubieran conseguido. Siento admiración por la definición que hace Arieudel líder y esa definición es la que nos gustaría que fuera la bandera de liderazgo que portaran nuestros becarioscomo enseñay guía: “Líder es la persona que es capaz de inspirar y asociar a otros con un sueño”

Termino compartiendo una experiencia personal. Como empleado de Banco Santander he sentido el orgullo legítimo de haber participado en el desarrollo de una organización que partiendo del último puesto entre los grandes bancos de este país, terminó siendo uno de los más valiosos del mundo (primero en Europa y entre los diez del mundo). Todos los que formábamos parte de ese proyecto nos creíamos “muy listos” y “muy trabajadores” pero también reconocíamos que sin el liderazgo de una persona excepcional, don Emilio Botín Sanz de Sautuola, nunca, nunca lo habríamos logrado.

Y no solo se avanzó en el ranking de los grandes bancos, sino que gracias a su iniciativa, Banco Santander se ha convertido en la entidad del mundo que más ha invertido en mecenazgo para la educación superior, más de 1.500 millones de euros en casi 20 años. Así lo ha reconocido la UNESCO y las más de 1.000 Universidades del mundo entero que han recibido su apoyo.

Por cierto, nunca, nunca, aceptó un reconocimiento a título individual por dicha gesta. Todo el mérito se lo atribuía al Banco. Ese era el gesto de un auténtico líder que guardamos en la memoria con admiración muchos de nosotros.

Sobre Pedro Alonso Gil