«Abrid vuestra mente, desarrollad espíritu crítico constructivo»

 

 

Septiembre de 2024. FUNDACIÓN DÁDORIS

Intervención del presidente de la Fundación Dádoris en la VII Edición de entrega de los diplomas al mérito y el liderazgo.

 

Pedro Alonso (*)

Queridos todos, buenas tardes y bienvenidos

Bien sabéis que siempre apelo a mi admirado paisano Baltasar Gracián para abreviar mis palabras en este evento porque los protagonistas están a mi lado y enfrente: estudiantes y amigos, socios, mecenas y voluntarios.

Excelentísima Doña Ana Crespo de las Casas, Presidenta de la Real Academia de las Ciencias. Doblemente gracias; por cedernos las instalaciones de la Real Academia y por querer copresidir hoy este evento de la entrega de los Premios Dádoris.

Para una fundación como la nuestra, que tiene por bandera exaltar el talento, reconocer la necesidad del esfuerzo, defender la meritocracia y reconocer el inmenso valor de la generosidad, su presencia hoy, personifica dichos valores.  Representa esa necesaria ejemplaridad con la que las ideas tienen que blasonar las conductas para que sean realmente creíbles.

Dos tercios de los estudiantes Dádoris son mujeres.  Tener a una mujer que, por primera vez en la Historia, preside la Real Academia de las ciencias, es un ejemplo, una evidencia de que hoy en día, el talento y el esfuerzo pueden, meritocráticamente, alcanzar la cima profesional.

No ha sido un camino fácil, para nadie que alcanza esas metas lo es.  Ha tenido que luchar contra dificultades de todo tipo, contra indiferencias o incluso impedimentos legales pero lo ha logrado y ha derribado muros para que las estudiantes de hoy podáis recorrer vuestra escalera profesional tan alto como vuestro talento y esfuerzo, con un poquito de suerte, os permita.

Muchas gracias por la ejemplaridad inspiradora de su trayectoria.

Quiero dar las gracias también a todos los voluntarios que hacen posible, resalto hacen posible, Dádoris.  No es ninguna exageración.  Dádoris sigue sin tener personal empleado y todo el trabajo lo hacemos los voluntarios, 256. Nos decían que era “Misión Imposible”.  No somos Tom Cruise, pero lo estamos logrando.

Sigo sin querer exagerar pero después de muchos años de trayectoria profesional, os puedo asegurar que vuestro nivel de profesionalidad, compromiso y pasión, no tienen parangón.  Y la razón estriba en que lo que hacéis, lo hacéis desde la pura libertad, sin aspiración de recompensa que no sea ver progresar a estos jóvenes y mostrarles que los valores en los que creéis los ponéis en práctica.  Orgullo Dádoris.

El mejor vehículo del mundo, sin combustible, no funciona. Y ahí entran los socios y mecenas de Dádoris.  Sin vuestros recursos, libremente desembolsados, y en algunos casos con gran esfuerzo, no podríamos cumplir con el primer fin de Dádoris: apoyar financieramente a estos estudiantes magníficos. 

Cierto que además les damos tutoría, que les fomentamos el aprendizaje de idiomas, la realización de prácticas, dentro y fuera de España, formarse en expresarse en público, verbalmente y por escrito, etc…

Pero ellos nos dicen: “Primum vivere deinde philosophari” o dicho en román paladino: ayudadme con mis necesidades económicas básicas y luego hablamos.

Algunos calificarían vuestra ayuda económica como solidaridad, pero a mí me gusta ir más allá, porque la solidaridad se puede exigir legalmente (lo tenemos en la Constitución) a mí me gusta más hablar de fraternidad inteligente.  Lo que hacéis, lo hacéis con libertad y todo acto voluntario y positivo tiene un plus de valor.

Sabéis que con vuestra ayuda, estos jóvenes que representan los mismos valores en los que creéis y que son los que hacen progresar a una sociedad, serán los líderes del futuro y lucharán por mantener esa antorcha en un mundo que a veces se oscurece y sigue a falsos profetas e ideas.

Y ya para cerrar, me dirijo a los estudiantes premiados y a los egresados.

Enhorabuena a los que habéis finalizado vuestros estudios de grado.  Habéis cumplido un sueño. Primera etapa universitaria concluida y podéis sentir un legítimo orgullo por vosotros y por la felicidad que habéis generado a vuestras familias, amigos y a todos los que conformamos Dádoris.  Muchas gracias.

El tiempo vuela y querría que os acordarais un momento sobre cómo os sentíais hace cuatro o cinco años en esta misma entrega de premios: felices, algo inseguros, con miedo pero también con ambición. No lo olvidéis nunca.  Porque cuando la vida profesional os trate bien, muy bien seguramente, tenéis que acordaros de ese momento y pensar en los jóvenes que pueda haber con un talento y una situación económica similares al vuestro.  Tendréis compromisos, retos, agobios y necesidades que cumplir, pero en esos momentos no os pido que os acordéis de las personas que os han ayudado en Dádoris. Acordaos de todos los jóvenes que estén en una situación similar a la vuestra y os hagáis esta pregunta:

Si después de la ayuda que he recibido, no ayudo a un semejante. ¿Qué clase de persona soy?

Si no lo hago ahora, ¿cuándo?

De vosotros dependerá.  Ahora, disfrutad de vuestros éxitos.

Y por último, me dirijo a los nuevos premiados.  Sí, a los más jóvenes.  A los que después de un bachillerato exitoso afrontáis el reto universitario.  Algunos creíais que era un sueño inalcanzable y ya estáis en la Universidad. 

Abandonad vuestros miedos, tenéis el talento más que suficiente para triunfar.

Estad preparados para poner todo vuestro esfuerzo en el empeño. 

No deis pábulo al victimismo que impera, de todas clases y que pueden apelar a vuestra situación o condición para compadecerse o compadeceros.  Tenéis talento y ganas.  No permitáis que se compadezcan de vosotros.

Aprovechad todas las oportunidades que se os van a ofrecer.  No os limitéis a asistir a clase, tomar apuntes, estudiar, hacer exámenes y aprobar.  Abrid vuestras mentes al mundo, comparad ideas, desafiad a las ideas que traéis con vosotros y en vuestro entorno, desarrollad el espíritu crítico constructivo. En definitiva, formaos como personas en libertad.

En Dádoris encontraréis el apoyo que preciséis, pero el camino lo hacéis vosotros.  Fuerza y esperanza.

Muchas gracias a todos.

(*) Pedro Alonso es presidente y fundador de la Fundación Dádoris

 

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