Discurso entrega de la 2ª Edición de los Premios al Mérito y Liderazgo de la Fundación Dádoris

Casa del Reloj. 5 de Marzo de 2020

 

Rector Magnífico, autoridades, becarios, voluntarios, socios, amigos todos.  Buenas noches.

Muchas gracias por acompañarnos hoy en la segunda edición de la entrega de becas de la Fundación Dádoris.  Muchas gracias, porque hoy en día acudir a un evento público, con el Coronavirus rondando y cerrando eventos, es casi una heroicidad.

Empiezo agradeciendo a la Junta Municipal de Arganzuela su amabilidad y eficiencia en permitirnos celebrar este acto con un preaviso de tan apenas una semana.

Y sigo, agradeciendo al Rector Magnífico de la Universidad de Córdoba y Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades de España.  Le doy las gracias por aceptar la invitación a presidir este acto, gracias por su apoyo constante a la Fundación reflejado también en la firma de un convenio de colaboración.  Gracias Rector, gracias José Carlos.

Pero hoy quiero también romper una lanza en favor de la Universidad española tantas veces injustamente criticada.  Y lo hago en público y delante del presidente de todos los rectores.

La Universidad española es, sin duda alguna, la mejor que hemos tenido en toda la historia. Y aquí van algunos datos:

  • Más del 70% de la Investigación que se hace en España
  • La producción científica de calidad duplica el peso que tenemos en la economía mundial (3,2% vs. 1,6%)
  • En términos de calidad educativa es el segundo país de Europa con 40 universidades entre las 200 mejores. Y también en empleabilidad.
  • Tenemos 25 universidades entre las 1000 mejores del mundo. O en otras palabras entre el 5% mejor del mundo.

Pero en España, como somos muy competitivos –especialmente en el deporte- siempre se escucha la misma cantinela: “Pero no hay ninguna entre las 100 primeras del mundo”

Voy a darles algunos datos para ver lo injusto que somos cuando exigimos este liderazgo a nuestras Universidades.  Miren ustedes, la Universidad Complutense de Madrid tiene un presupuesto aproximado anual de unos 700 millones de euros para atender a 60.000 estudiantes. La primera Universidad del mundo en los ránkings, MIT, tiene un presupuesto de unos 3.200 millones de euros para atender a unos 11.000 estudiantes.  En otras palabras, la relación de presupuesto por estudiante entre ambas es de 25 veces. Para que lo puedan poner en contexto, la ratio de presupuesto entre los dos equipos más fuertes (Real Madrid y Barcelona) y los dos más modestos (Valladolid y Mallorca) es de 19.  ¿Alguien con un mínimo conocimiento de fútbol le pediría a estos equipos modestos ganar la liga todos los años?

Tenemos que ser consecuentes,  y  si queremos liderar, tendremos que invertir.  Tendremos que dotarlas de un sistema de gobernanza adecuado y por supuesto exigir, no tengo duda de que están dispuestos a sujetarse a dicho control. Desde la CRUE se rinden cuentas periódicamente y están dispuestos a seguir haciéndolo.

En definitiva, querido Presidente, gracias por sacar chispas a los recursos que os damos.

 

Queridos beneficiarios,

Hoy es un día de celebración, de rendiros homenaje, de agradeceros todo lo que hacéis por vosotros, por vuestras familias y amigos y por esta sociedad.

Representáis los valores de excelencia, esfuerzo y meritocracia que tanto admiramos y por eso, y no porque se os conozca o seáis familia es por lo que recibís el apoyo de la Fundación y el apoyo y admiración de todas las personas que hoy están aquí y las que no han podido venir.

Tenéis talento. No sé si sois superdotados o no. Quizás si.  Lo que no tengo ninguna duda es que lo habéis demostrado con los resultados obtenidos hasta la fecha.  Y ese talento hay que reconocerlo y aplaudirlo.

En España nos cuesta admirar y reconocer el talento con la excepción del deporte. Desgraciadamente siguen vigentes, si no se han incrementado, los miedos de mi admirado Ortega y Gasset, cuando hablaba del hombre masa negando instancias superiores.  Negando la admiración del talento diferencial y acusando de elitismo.

No es el caso aquí, los que estamos aquí, admiramos vuestro talento.  También os digo, no caigáis en la soberbia porque ese talento lo habéis recibido en vuestros genes, así que dad gracias a vuestros padres, abuelos y antepasados.

El Esfuerzo.  Estaréis conmigo que este tampoco es un valor extraordinariamente reconocido.  Ni en el pasado (recordemos el Lazarillo) ni en el momento presente, donde se admira a personas que han triunfado, son famosos, pero sin hacer demasiado o incluso nada relevante.

Dejadme que incluso sea un poco provocador. Admiramos muchísimo a Rafa Nadal, es posiblemente el mejor deportista español de la Historia.  Pero en el fondo, vemos a Roger Federer, vemos su clase y nos parece que es superior.  Pero si ni tan siquiera suda cuando juega y gana… como si el esfuerzo fuera algo negativo.

Vosotros sois un ejemplo de esfuerzo.  No hay talento suficiente que hubiera permitido que alcanzaseis los resultados que habéis conseguido hasta la fecha sin él.  Y aquí sí que podéis atribuiros el mérito.  Todo vuestro.  Habrán sido muchos días de sacrificio y de renuncias. Pero no podéis cejar en el empeño.

Mirad, aquí hay personas que han triunfado en sus profesiones y en su vida personal y todos, sin excepción os dirán que la clave ha sido el esfuerzo.  Sin él, nada de lo que vale en la vida se consigue, nada. Esto no quiere decir que todo en la vida se pueda conseguir con esfuerzo, eso es falso. Hay que ser realista y hay objetivos que son inalcanzables y por lo tanto hay que ser también realistas. Pero vosotros, como en la parábola de los talentos habéis recibido muchos y tenéis la obligación moral de exprimirlos.

Y por último, la Meritocracia.  En esta fundación creemos en la necesidad de que sea la meritocracia la que determine el progreso y la dirección de las personas y las responsabilidades.  Como decía anteriormente, ninguno de los becarios erais conocidos o familiares de ninguna de las personas que colaboramos con la Fundación. Os brindamos el apoyo simplemente por vuestros valores y porque creemos que hacemos una sociedad mejor permitiendo que podáis seguir vuestro camino de superación.

Ya sabemos que no es un valor común y los ejemplos que la niegan en esta sociedad son constantes: amiguismo, nepotismo, atajos, fraudes, engaños. No caigáis en la tentación de sus atractivos. Ese es un camino de destrucción y ruina, de las personas y las sociedades.

¿Qué os pedimos a cambio?  Porque todo en la vida tiene un coste.  Recelad de aquellos que hagan promesas del gratis total.  Todo tiene un coste. Y lo que os pedimos en la fundación lo sabéis bien, son tres cosas:

  1. Tenéis que seguir siendo excelentes, esforzándoos al máximo y obteniendo resultados.
  2. Tenéis que hacer 50 horas de trabajo solidario en el año (una hora a la semana o 25 horas en dos semanas, cuando queráis).
  3. En el futuro, cuando la vida os vaya bien, tendréis que ayudar, como mínimo a otra persona en vuestra misma situación. Nosotros no queremos nada, queremos que construyáis una cadena de solidaridad en el futuro.

Estos tres compromisos se resumen en uno: Sed líderes en lo que hagáis.  Contribuid a hacer un mundo mejor. Con un grano o con una montaña, lo que podáis pero se lo debéis a todos los que os han ayudado.

Queridos socios, mecenas y voluntarios de la Fundación.

Mis últimas palabras son para vosotros.  Sois la clave del arco de este maravilloso proyecto.  Alguien podría decir que esto es una perogrullada pero no es así.  Esta fundación no es una fundación patrimonial, no nace del patrimonio de una persona o entidad que nos dote de fondos. No recibimos, ni queremos fondos públicos.  Todos los recursos que obtenemos los dedicamos a los becarios.  Gastos CERO.  Estos principios de funcionamiento hacen que dependamos absolutamente de vosotros: amigos, socios, mecenas y voluntarios.

Y lo que puede parecer una debilidad se convierte en una fortaleza porque todos los que colaboráis lo hacéis con un espíritu altruista superior.  Nada os ata ni obliga, nadie os puede exigir nada y por esa libertad, sabéis que vuestra aportación tiene el máximo valor.

Ante la situación que veis con estos jóvenes extraordinarios os habéis planteado la siguiente reflexión:

Si no soy yo, ¿quién?

Si no es ahora, ¿Cuándo?

Si no ayudo a un semejante, ¿Qué clase de persona soy?

Y vuestra respuesta no ha sido, quejarse y pedir que lo haga el ESTADO, ha sido y ojalá siga siendo:  AQUÍ  ESTOY YO.

Muchas gracias, amigos.

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